Celebración del juego de la vida y de la muerte


La lengua se oxida por falta de palabras, el ojo se oxida por falta de sueños. El rostro es la luz del cuerpo. Cuando el rostro se ensombrece todo el cuerpo se apaga. El hombre es un libro que la vida lee sin cesar. La muerte lo lee en un instante, una sola vez. La melodía es para el oído, el color es para el ojo, la palabra es para todo el cuerpo. Negro: desmayo de la naturaleza en el regazo del universo. La locura es continuo encuentro con las cosas y es, al mismo tiempo, continua despedida. Todas las cosas se cubren con ropajes que las enmascaran. Nada aparece en completa desnudez más que cuando lo toma la mano de la locura.

Ali Ahmad Said

Llamo a la luna sol y es de día


El amor siempre llega

sólo la vida es verdad.


El mar

nunca acaba de llegar.

Gemelos el mar y el cielo

me dicen adiós con tu pañuelo.

Cuando las barcas mueren

se van al cielo.

Marinero sin mar

cómo cantar.

Siempre el amor

acaba de llegar.

Toda vida es eternidad

nunca la muerte es verdad.

Nunca acaba de llegar.




Luis Cardoza y Aragón

Clases de corazón




Abierto en dos / como el plano general de una sandía / el corazón de los seres humanos / se divide a su vez en otros dos corazones: / el izquierdo y el derecho / pero no es eso / precisamente / lo que lo vuelve apasionante / lo que lo vuelve apasionante es que la suya / es una historia que no cansa / que no acaba / un hombre puede dejar de fumar / de ir al cine / guardar los zapatos debajo de la cama / pero no puede hacer nada con la historia / que lleva en el corazón.


El corazón de los seres humanos / es un poco duro / y un poco blando / depende de la tierna infancia / de los versos dichos y escuchados / y de las veces que haya sido utilizado para fabricar la famosa mermelada del amor.


En tiempos de Umar ben Ibrahim / señor de las estepas / si caías en combate / el enemigo te abría en dos / como un bolsillo / y te comía el corazón / Umar ben Ibrahim decía de la vida / que todo el tiempo se está gastando y afilando / gastando y afilando.


El corazón de los gorilas / puede ser fácilmente confundido / con el corazón de los camellos / sin embargo existen serias diferencias / el de los gorilas está tallado por unos surcos que lo envuelven como un matambre / son los famosos llamados de la selva.


El corazón de los niños es azul / azul de verdad / lustroso / fresco / como una fruta pelada.


El corazón de las bicicletas se parece al corazón de los caballos / se los quiere o no se los quiere / sucede a primera vista / en un instante.


El corazón de las lágrimas es inmóvil / y brillante / cuando pesan más de lo debido ruedan por las mejillas de los hombres / el corazón de las lágrimas es inaudible / transparente / la sed se las chupa / cuando estallan.


El corazón de los amantes / nunca se calla / habla todo el tiempo / no se cansa de preguntar / ¿esos ojitos esa boquita preciosa / preguntan / de quién son? / es el corazón más delicioso / si se cae salta un gato / y lo devora.


Y para terminar está el de los muertos / el corazón de los muertos no vuelve / no puede volver / primero se seca / después se le congelan los pies / se van quedando solos / no saben qué hacer / terminan convertidos en palabras / y las palabras / pasan a formar parte del plano general del universo.



Y para terminar por segunda vez / está mi propio corazón / que recuerda al puño cerrado de un niño enojado / a una pelota del número dos / a un bollo de papel / es tan parecido a mí que podría ser mi doble / si me lo encontrara por la calle lo reconocería / nos hemos dado todo / el uno al otro / quiero decir que cuando suena el teléfono / o veo a la patria alejarse desde la ventana del avión / o escribo la página del sábado / el puño del niño sale / disparado.




Daniel Salzano

El rabito de nube

Había una vez una nube que era muy chiquita y muy solita que andaba, lejos de las grandes nubes. Chiquita era, apenas un rabito de nube. Y cuando las grandes nubes se hacían lluvia para pintar de verde las montañas, volando llegaba la nubecita para ofrecer sus servicios, pero mucho la despreciaban porque era muy pequeña.


- Tú no aportas nada, le decían las grandes nubes, eres muy chiquita.

Y muchos la burlaban, y entonces la nubecita se iba muy triste a otro lado para lloverse, porque a donde llegaba la hacían a un lado las grandes nubes. Y así se fue muy lejos la nubecita, hasta que llegó a un lugar muy seco, sin una ramita siquiera, y la nubecita le dijo a su espejo( porque resulta que la nubecita cargaba con un espejo para hablarle cuando estaba sola).

Aquí está bueno para lloverse porque nadie viene.

Y entonces la nubecita empezó a hacer un gran esfuerzo por lloverse y por fin le salió una gotita.

Entonces la nubecita se desvaneció y se transformó en gotita de lluvia. Solita se iba cayendo y nada había debajo que la esperara. Y solita cayó por fin la gotita. Como había mucho silencio en ese desierto, mucho ruido hizo la gotita cuando cayó encima de una piedra. Y entonces se despertó la tierra y preguntó:

- ¿ Qué es ese ruido?.
- Fue una gota de lluvia que cayó, le respondió la piedra.

- ¿ Una gota de lluvia?
- Entonces va a llover.
- ¡ Rápido! ¡ Prepárense que va a llover!- le avisó a las plantas que estaban escondidas del sol bajo la tierra.

Y las plantas se despertaron rápido y se asomaron, y por un momento todo ese desierto se cubrió de verde, y entonces las grandes nubes desde lejos lo miraron tan verde y dijeron:

- Allá hay mucho verde, vamos a llovernos en aquel lugar que no sabíamos que estaba verde.

Y se fueron a lloverse en ese lugar que antes era un desierto, y mucho llovió y las plantas crecieron y todo quedó verde de una vez.

- Suerte que existimos nosotras -dijeron las grandes nubes-, porque sin nosotras no hay verde.

Y nadie se acordó en ese momento del rabito de nube que se hizo gotita y que con su ruido despertó a los dormidos.

Nadie se acordó, pero la piedra si guardó el recuerdo de la gotita de lluvia. Pasó el tiempo y se desvanecieron las grandes nubes primeras y murieron las primeras plantas. Y a las nuevas plantas que nacieron y a las nuevas nubes que llegaron la piedra que no muere nunca les contó la historia del rabito de nube que se hizo gotita de lluvia...





Sub-Comandante Marcos (Chiapas)



Poeta de bolsillo

Ibas con tu poema de bolsillo haciendo sitio para tu humanidad de Este
lado del mundo.
No tenias siquiera un muerto querido en quien caer de rodillas, ni una
piedra para amolar la cabeza, pero era tuyo el oro del alba. Encontrarte
significaba siempre un viaje de retro por las aflicciones del santo, por
la bohonomía del mendigo. Tirabas tu poca vida por la borda
sin tener borda. El cielo no se detenía con sus luces
porque no hubieras dormido. Las camas corrían con sólo ver tu cansancio.
Abundaban amigos de la risa en la espuma del sifón
que te daban de beber bromas. Ajustabas tu gabardina raída con bolsillo
para poema
y te perdías en el frío de la gran ciudad, tan avara a tus luces.
Confieso que envidiaba la frescura de tu pobreza
que te procuraba papel por lo menos para poema. Amabas por fragmentos
mujeres que encontrabas más que sentadas en bancos y bares. Una pierna
de ésta, de aquella la cabeza perfecta, de la de más acá la fresca cadera. Y el poema
crecía en tu bolsillo como un pan en el horno.
El día de tu muerte, que no fue tal porque qué otra cosa había sido tu vida,
corrimos tus horrendos amigos a buscar el poema
antes de enterrarte. Al meter la mano al bolsillo
de tu gabán de poeta,
ese bolsillo estaba roto y por ahí tu poema
se habla ido como tu vida.



JOTAMARIO

Un atardecer de abril después de una separación

Ya no tengo a quién esperar
De modo que para qué preocuparse
Por cambiar las sábanas
o barrer el patio.

Se hace lo imprescindible
regar las plantas
dar de comer a los gatos
¿qué culpa tienen?
Al crepúsculo salgo a la calle
en busca de cerveza.

Mi vecino homosexual me invita
a cenar este sábado en su casa.

Acepto.
Donde no hay sexo no hay problemas.


Estos encuentros
han llegado a ser mi único sentimiento.



Estela Figueroa

El adios del soldado

Adiós, adiós, lucero de mis noches,
dijo un soldado, al pié de una ventana;
me voy, me voy, pero no llores
angel mio, que volveré mañana...


Ya se asoma, la estrella de la Aurora;
ya de divisa, en el Oriente el alba;
y en el cuartel, tambores y cornetas,
estan tocando "Diana"...


Horas despues, cuando la negra noche,
cubrio de luto, el campo de batalla;
a la voz del viva, pálido y triste,
un joven expiraba.


Alguna cosa de Ella, al centinela
que lo miraba morir, dijo en voz baja,
que alzo triste el fusil, bajo los ojos,
y se enjuagó una lágrima.


Hoy cuenta por doquier, gente medrosa,
que cuando asoma en el Oriente el alba,
y en el cuartel tambores y cornetas
estan tocando Diana.


Se ve vagar la misterios sombra
que se detiene al pie de una ventana,
y murmura: "No llores angel mio,
que volveré mañana"...


Anónimo